Juguemos
Muchos nombres… un juego.
Este juego se practica en todo el mundo… y en cada país tiene un nombre diferente. En España se llama Infernáculo; en Venezuela, Avión; en Puerto Rico, Pelegrina; en Argentina, Rayuela; en Colombia, Golosa; y en Chile, Luche. Y esos no son todos… en la antigüedad, los griegos lo llamaban "ascolias" y los romanos "juego de las odres". Dicen por ahí, pero no hemos podido confirmarlo, que a Julio César le gustaba mucho jugarlo y su mamá siempre lo retaba porque le dejaba el patio de la casa todo rayado con tiza.
Este juego puede ser una muy entretenida alternativa para un día de lluvia en que no puedas estar al aire libre. Para jugarlo necesitas una pelota de ping-pong, una mesa grande, buenos pulmones y tus amigos y amigas para formar dos equipos. Dependiendo del espacio que tengan y del tamaño de la mesa, cada equipo puede estar formado por entre 3 y 5 jugadores.
¿Qué pasa cuando el teléfono no funciona? De un lado, alguien intenta contar algo. Del otro, el que escucha no entiende nada. Algo muy normal puede sonar de manera realmente extraña en el otro extremo de la línea telefónica. Más de alguno se enojará por no recibir el mensaje, pero si lo miras de manera entretenida, puede ser un juego muy divertido.
Canicas, bolitas, bolas de mármol o bolas de vidrio, a lo largo y ancho de América estas pequeñas bolitas podrán llamarse de distintas maneras, pero siempre generan lo mismo: entretenimiento, diversión y una ocasión para compartir con los amigos y amigas.
Si hay un insecto que es capaz de atrapar todo lo que pase cerca es la araña. Las redes que arma con sus filamentos son pegajosas y cada insecto o “bicho” que se atreve a cruzarlas queda pegado en ellas.




