The Scout.org website uses "cookies", both internal and from third parties. Cookies are small text files placed on your end user device and help us to distinguish you from other users, to enhance your experience on scout.org. If you continue, we'll assume that you are happy to receive cookies on our website. You can change your browser's cookie settings at any time. To find out more about how we use cookies and how to manage your browser settings read our Cookies Policy.

Proyecto

Nochenueva: Acompañamiento de ancianos en la Residencia de Ancianos de las Hermanitas de los Pobres en El Puerto de Santa María - Cádiz

29. Ene 2013

Somos el Clan Ruta del Grupo Scout Loyola, que forma parte de la Asociación Scouts Católicos de Murcia y a su vez al Movimiento Scout Católico. Lo formamos 6 chicos y chicas, y tenemos a 2 scouter que nos acompañan en nuestra etapa. En este momento estamos en nuestro segundo año, después de un año difícil en el que la presencia de la selectividad nos permitió realizar pequeñas descubiertas y sobre todo forjar nuestra comunidad. El colofón del año fue el trabajo de nuestras cartas personales, en las que esbozamos nuestro proyecto de vida, y que unimos finalmente en nuestra Carta de Clan.
La ronda 2012-2013 se presentaba repleta de nuevos retos, ya que nuestra intención es vivir experiencias enriquecedoras que no sólo ayuden a los demás, sino que nos hagan crecer como personas y nos hagan replantearnos y cuestionarnos las cosas que creemos y pensamos.
En esta situación, nos dimos cuenta de que las descubiertas de servicio puntuales de fin de semana, dentro de nuestra vida diaria, aunque nos reportan muchas cosas no nos proporcionan una intensa experiencia, por lo que nuestros scouter Wen y Mari nos propusieron, aconsejados por nuestro consiliario del Grupo Scout Loyola (Justo Prieto) que pasáramos las vacaciones de Navidad en la Residencia de Ancianos de las Hermanitas de los Pobres en Cádiz.
Tras meditarlo, decidimos como Clan hacer frente al proyecto por 5 razones:
1) porque es un Servicio al colectivo de ancianos, con el que nunca hemos tenido experiencias, y que nos planteaba nuevos retos.
2) porque los ancianos que acoge la Residencia de las Hermanitas de los Pobres son los ancianos con menos nivel adquisitivo, de hecho en la residencia sólo hay ancianos que o bien no tienen derecho a pensión o bien tienen derecho a la pensión mínima.
3) porque las fechas de Navidad son días de alegría y fiesta, y queríamos cambiar la realidad rutinaria del día a día de esos ancianos que viven unas fechas tradicionalmente familiares alejados de sus seres queridos por diversas razones.
4) porque Cádiz queda lejos de nuestra casa, Murcia, a 8 horas en coche, lo que nos permite tomar distancia de nuestra realidad de amigos y familia, y viviremos 24 horas en la residencia.
5) porque conoceremos de primera mano la experiencia de servicio tanto de las Hermanitas de los Pobres como de los trabajadores del centro, y podremos convivir e intentar comprender sus motivaciones vitales.
En esta tesitura, comenzamos a trabajar para hacer realidad el proyecto, y decidimos algo importante: la experiencia duraría del 27 de diciembre al 1 de enero, por lo que pasaríamos la Nochevieja fuera de casa. Esto sería el colofón de la experiencia y un sacrificio para todos nosotros, acostumbrados a cenar copiosamente en familia y a salir de fiesta posteriormente con los amigos.
En los meses de octubre, noviembre y mitad de diciembre realizamos tres tipos de actividades con respecto al proyecto:
1) de concienciación, preparándonos para la realidad de la experiencia. Escuchamos así distintos relatos de ancianos que nos contaron su vida, y caímos en la cuenta de que lo más importante dentro de la experiencia sería la escucha.
2) de preparación de la actividad, contactando con la empresa que nos alquiló el coche, preparando los detalles para nuestro traslado y previendo una serie de actividades para realizar con los mayores, culminando todas en un gran fuego de campamento para la nochevieja.
3) económicas, destinadas a autofinanciar nuestro viaje, ya que las Hermanitas se harían cargo de nuestra manutención. Así, elaboramos dulces típicos para vender a los miembros del grupo, hicimos un mercadillo y ahorramos de nuestros trabajos particulares.
Finalmente, el 27 de diciembre partimos a Cádiz, sin incidencias en el viaje.
Nos acogieron estupendamente, y desde el principio vimos el gran Amor que reina en toda la residencia. Nos integramos completamente en la dinámica, levantándonos a la misma hora que las hermanitas y finalizando también con ellas. Nuestro horario vino a ser el siguiente:
8:00 arriba
8:30 hacer camas, ayudar aseo ancianos y ayudar en el desayuno primera planta
9:30 ayuda desayuno planta baja
10:00 desayuno nuestro
10:30 Eucaristía
11:15 Actividades variadas (pintura con los ancianos, acompañamiento, canto de villancicos…)
12:30 ayuda en el comedor primera planta
13:30 ayuda comedor planta baja
14:30 comida nuestra
15:00 descanso
16:00 actividades con los ancianos
19:00 cena primera planta
20:00 cena planta baja
21:30 cena propia
22:00 evaluación del día y descanso
23:30 dormir
Pudimos escuchar mucho, como hacen los lobatos, y aprender de los ancianos, escuchando sus historias vitales; de las trabajadoras, y como convierten su trabajo en servicio volcándose en cariño con las personas a las que atienden; de las hermanitas, de cómo son auténticas héroes dedicadas toda su vida a los más necesitados, y de cómo en la oración encuentran su auténtica “gasolina”…
Anécdotas tenemos mil, pero a modo de ejemplo recordaremos a Sor Marcela, hermanita de 94 años, directora del comedor de la primera planta, y que con su andador recorría las mesas ayudando a servir y dando de comer a ancianos más jóvenes que ella misma.
El colofón de la actividad fue la Nochevieja, ya que servimos la cena disfrazados y luego hicimos un sencillo fuego de campamento, lleno de actuaciones de mímica sencillas para que los ancianos que no oyen bien las entendiesen. Fue todo un éxito, ¡qué carcajadas!
No queremos alargar más el relato ya que creemos ha quedado suficientemente explicada, pero queremos terminar con aquello que más nos impactó de nuestra despedida:
1) la gratitud en las hermanitas, que nos abochornó (imaginad: una mujer que sirve durante toda su vida te da las gracias por este pequeño servicio),
2) y la huella que sin duda dejamos en el asilo, y que pudimos ver cuando nos despedíamos de los ancianos. Cada uno de ellos tiene nombre, y sin duda volveremos a encontrarnos.
Como dice nuestro himno: Dejemos todos una huella, de nuestro paso al caminar, y que ella oriente luego al que nos siga, en nuestro camino de ideal…
¡Gracias por leernos! Podéis escribidnos para tener más información a clan@gruposcoutloyola.es