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Nicolás comentando los alcances del proyecto en el noticiero central de Canal 13 de Santiago, Chile.

© www.untechoparamipais.org

Scouts exportando solidaridad

Queremos compartir contigo parte de la historia de un joven dirigente scout que tras participar muchos años en su Grupo, aprovechó todas las experiencias vividas en el Movimiento Scout para darle un nuevo impulso a uno de los programas sociales más importantes de Chile.

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Nicolás inaugurando el 1er Encuentro Latinoamericano de Un techo para mi país, agosto de 2003

Era el año 2001 y particularmente el último de sus cinco años participando en la dirigencia de la Unidad Scout del Grupo Rucamanqui, en Santiago de Chile. Nicolás De la Cuesta estudiaba Ingeniería y se unió al programa Un techo para Chile como uno más de los miles de universitarios que aprovechan sus vacaciones de invierno y verano, para construir viviendas básicas –conocidas en Chile como “mediaguas”- junto a los más pobres del país. Lo que en un principio era un programa para construir viviendas para los más necesitados, hoy es una iniciativa mucho mayor que además incorpora a sus voluntarios en el desarrollo de programas de intervención social que animen a los nuevos propietarios a completar su educación, cuidar sus ahorros e iniciar pequeños negocios familiares a partir de microcréditos que Un techo para Chile les otorga.
Rápidamente, Nicolás se comprometió con el proyecto y comenzó a participar en su organización. Paralelamente se despedía de su Grupo Scout, dejando en el recuerdo la hermosa experiencia de haber participado desde niño en la Unidad Scout, en los Caminantes, como Asistente y luego como Responsable de la Unidad Scout. Fue entonces que decidió aplicar todo lo aprendido en el Movimiento y en sus estudios universitarios para el crecimiento de este nuevo proyecto que lo acogía.

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Nicolás bajo el lienzo de Un techo... en Valparaíso, durante la inauguración de las 19 casas que los voluntarios del Encuentro construyeron en agosto de 2003

Aprovechando la gran cantidad de extranjeros que estudian en Chile y motivado por un terremoto que asoló a El Salvador, Nicolás inició contactos con universitarios de ese país para exportar el modelo de Un techo para Chile y poder construir casas para quienes lo habían perdido todo a causa del terremoto. Correos electrónicos, llamados telefónicos y un par de viajes pusieron en marcha los trabajos de lo que hoy se conoce como Un techo para mi país, una organización sin fines de lucro coordinada a través de una red de países latinoamericanos, cuyas direcciones nacionales construyen viviendas básicas y dan apoyo social a familias de los grupos más carenciados de sus regiones.
Con el objetivo de “exportar solidaridad”, Un techo para mi país se extendió junto al esfuerzo de cientos de jóvenes que desinteresadamente se hicieron cargo del proyecto en sus países. A El Salvador pronto se le sumaron Perú, Ecuador, México, Brasil, Argentina, Colombia, Uruguay, Bolivia y Costa Rica. Pero faltaba dar un paso más “para cambiarle el rostro a la pobreza” del continente. El proyecto creció en Chile y en los países de América en donde tenía presencia. Por esto, las distintas organizaciones nacionales comenzaron a incorporar a voluntarios por tiempo completo, que se dedican de manera especial al mantenimiento y el desarrollo de esta obra. Junto al crecimiento de Un techo…, Nicolás incorporó a cuatro compañeros de su Grupo Scout en el programa.

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Gracias a ellos, y al esfuerzo del equipo estable de Un techo…, más de cien representantes de los países donde se desarrolla el proyecto se reunieron durante el mes de agosto de 2003 en el Centro de Formación y Eventos Picarquín y en Valparaíso, Chile, para darle forma al 1er Encuentro Latinoamericano de Voluntarios de Un techo para mi país. Así, se conformó una Red de Cooperación Latinoamericana que le permite al proyecto compartir ideas, técnicas de construcción y nuevos programas para aplicar en terreno.
Actualmente son más de mil los voluntarios que le han dado a más de 900 familias de todo el continente la posibilidad de crear un nuevo hogar. Y si bien este es un logro muy importante, cada uno de los integrantes de Un techo para mi país sabe que todavía queda mucho por hacer. Es por esto que Nicolás ahora se dedica prácticamente todo el día a su gran pasión, manteniendo un contacto fluido con los Responsables de los países que conforman la Red de Cooperación.
¿Un techo para mi país está presente en tu país? ¿Qué han hecho en tu Comunidad Scout por ayudar a los más pobres? Este es sólo un ejemplo de todas las cosas que se pueden hacer con energía y ganas de compartir lo que uno sabe con quienes más lo necesitan.

Si quieres conocer más sobre Un techo para mi país, sobre su obra o contactarte con la Dirección Nacional de tu país, puedes visitar:
http://www.untechoparamipais.org/

 
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